dimarts 6 de desembre de 2011

La cara oculta de Cirici Pellicer

En su «biografía gráfica», Teresa Martínez [Alexandre Cirici Pellicer. Pionero en la dirección de arte, Capgràfic, València, 2019] nos descubre la obra como creativo publicitario de Alexandre Cirici, uno de los intelectuales y animadores culturales más importantes de nuestro siglo XX. O de cómo introducir la modernidad en la publicidad.

Tuvimos noticia de Alexandre Cirici Pellicer (1914-1983) con algo más que rigor tras la lectura de la biografía que del personaje trazó Narcís Selles Rigat (Alexandre Cirici. Una biografia intelectual, Afers, Catarroja, 2007). El libro en cuestión, no en vano, recibió el premio de la Associació Catalana de Crítics d’Art y una considerable atención en los medios especializados. Por si fuera poco, la misma editorial que publicó este libro hizo lo propio recientemente con una selección de artículos del crítico de arte y personaje fundamental en la cultura catalana del siglo XX: Viure l’art, transformar la vida (2010).
Teniendo en cuenta estos datos y sin tener un conocimiento exhaustivo previo del protagonista de estos libros, podríamos hacernos una idea de la magnitud, la importancia que su figura tuvo en todo el tiempo en que llevó a cabo su labor pública como teórico del arte. Y aún más: la actualidad que pueda tener hoy día su versátil, novedoso, inmenso legado.
Siendo esto así, cabe repararse en la aparición de este nuevo estudio sobre una faceta poco conocida de Alexandre Cirici: la de creativo o publicista, que desembocará a su vez en su afán por participar en la modernización del mundo del diseño, contribuyendo, para ello, en el impulso de empresas mayores como la prestigiosa Escola Eina (con Ràfols Casamada y otros), resultado de la escisión de Elisava.
En el estudio que lleva a cabo Teresa Martínez Figuerola, una «biografía gráfica», en palabras de Anna Calvera, encontramos, pues, el resultado de esa otra ocupación suya. Desde sus tempranas incursiones en el mundo de la ilustración y la edición (cuando niño confeccionaba manualmente sus libros, que firmaba como Titella) a sus trabajos más elaborados (v. g., de 1958 a 1964 se encargó de los anuncios de la perfumería de Antonio Puig), el resultado permite no sólo vislumbrar las influencias (Bauhaus, surrealismo…) sino también apreciar los resultados en un momento en que en España el creativo publicitario se encontraba con una absoluta falta de tradición, de referentes. Ante tal panorama, Cirici tuvo sin embargo la suerte de conocer de primera mano la obra de Ricard Giralt Miracle.
Esto es sólo un esbozo de una obra, la suya como creativo en estudios barceloneses como Zen o Pan, a la que dedicó buena parte de su vida y que le permitió, una vez desechada su carrera en la arquitectura, cuyos estudios la guerra civil le impidió acabar, volcar algunas de sus inquietudes artísticas. Y apoyar y reivindicar, aunque pueda parecernos inverosímil, y desde plataformas como la revista Destino, en la que aparecían muchos de sus anuncios, la obra artística de Dau al Set.
Sólo nos queda esperar la reedición algún día de sus memorias, que vieron la luz precisamente en la editorial Destino en los años 70.

Rafa Martínez
Lletres Valencianes, 29 (2011), pp. 90-91

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