Esta exposición, comisariada por Francesc P. Moragon, cuenta con la colaboración de la Universitat de Valencia, el Ministerio de Cultura i la Fundació Valencianista. [El catálogo de la exposición ha sido editado por Afers].Con el título Doro Balaguer: Pintura, Política Vida, la Fundación Chirivella Soriano ofrece una exposición antológica de la carrera pictórica de Isidoro Balaguer Sanchis (Valencia, 1931), con 42 obras, un documental de 35 minutos y una documenta política producidos por la Universitat de Valencia. «Es su primera exposición, lo cual no deja ser un hecho extraño, dado que Balaguer es un pintor fundamental en el Grupo Parpalló y, por tanto, en los orígenes de la modernidad pictórica en Valencia. A los 80 años, su ciudad y país le hacen justicia. Explicar la vida de Doro Balaguer, a través de su pintura, su actividad política y cívica», explica Francesc Pérez Moragon, comisario de la exposición.
Según explica Moragon, «Balaguer estudió Bellas Artes en Valencia (1946-52), una ciudad dominada en la posguerra por una completa atonía y una resistencia indocumentada hacia cualquier influencia exterior. Para los alumnos, las consecuencias de aquel penoso ambiente eran, además de la carencia de conocimientos o el alejamiento de las corrientes artísticas de su tiempo, o bien el chasco y la pérdida de interés por las artes plásticas, o bien una actitud de revuelta que no se podía formular con claridad y que buscaba nuevos lenguajes creativos sin referentes en el profesorado, en la crítica oficial… Sólo quienes tenían la posibilidad, la suerte o capacidad de decisión para irse podían tener la esperanza de vencer aquel ambiente mortecino y conservador de una tradición pictórica que ya había muerto hacía muchos años».
Doro Balaguer vivió estas incertidumbres. Así, primero marchó a Madrid, buscando profesionalizarse como pintor, y después a París. «Y París –según Moragon– representó la abstracción, como una forma de pintar absolutamente opuesta al realismo y al figurativismo, a aquello que se consideraba deseable y correcto para un pintor, en la Valencia de aquel tiempo. Museos, exposiciones, lecturas: todo era distinto. Desde allí, sin perder la relación con Valencia, se vinculó con los pequeños grupos de artistas renovadores que había y de manera especial con el Grup Parpalló, iniciado hacia el 1956. Con algunos miembros de este grupo, como Eusebi Sempere, coincidió en París».

Y en París, «Balaguer vio que un artista, un intelectual, se tenía que comprometer. No sólo con su oficio, sino con la gente. En definitiva, se comprometió con una idea de libertad y de antifranquismo e ingresó en el Partido Comunista de España. Este compromiso supuso un vuelco en su vida. En un viaje A Valencia, para estar con la familia en Navidad, fue detenido y encarcelado, después de una estancia nada amable en unas dependencias policiales. Al salir de prisión, quedó privado de pasaporte y, por lo tanto, de la posibilidad de volver en París, donde quedaron, y se perdieron, cuadros, apuntes, materiales que tenía. Esto, unido a la necesidad de ganarse la vida y de hacerse cargo de la pequeña empresa familiar, lo indujeron a dejar la pintura hacia el 1964. Actividad que sólo retomaría cuando su jubilación», según explica Moragon.
Paralelamente, retomó la actividad política clandestina y se mantuvo vinculado a los pequeños grupos que, desde Valencia, desarrollaban un pensamiento crítico, vinculado a las reivindicaciones de la lengua y la cultura catalana, de la democracia y de la incorporación del estado español a Europa, con personalidades como el ensayista Joan Fuster y el periodista socialdemócrata Vicent Ventura. En representación del Partido Comunista de España participó en plataformas unitarias de las fuerzas democráticas en los últimos tiempos del franquismo y durante la Transición. Aun así, disconforme con la política del PCE, lo abandonó y participó en otros grupos, como por ejemplo la Unitat del Poble Valencià, hasta que se desvinculó de la política activa.
También en la Transición se produjo el regreso parcial a Valencia, su ciudad, del pintor y fotomontador Josep Renau, que había sido director general de Bellas artes durante la guerra de España. Balaguer intervino activamente en la constitución y la marcha inicial de la Fundación Josep Renau, destinada a promover el conocimiento de la obra de este artista. Publicó la compilación de textos sobre él, Renau, pintura y política (1994).
En definitiva, con esta exposición nos acercamos a Doro Balaguer a través de sus obras, sus publicaciones y sus avatares personales. El catálogo de la exposición ha sido editado por Editorial Afers.
2 comentaris:
me encantaria visitar e ir a esa super exposición antológica de la carrera pictórica de Isidoro Balaguer,pero en que lugar se staria realizando? en verdad estoy ansiosa por asistir
que valiente todo lo que tuvo que aguantar por luchar por su talento por demostrar lo que le gusta y lo que por amor al arte hizo y definitivamente valió la pena el inmenso esfuerzo se nota en su arte en sus obras.
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